lunes, 28 de noviembre de 2011

Viaje a cuándo

Recordando e traducindo para amigos de fóra :)

"8:00 am
Por suerte, muchas cosas que hacer. Un día cargado de tareas, por suerte, todas relacionadas con temas que me gustan y divierten.

Para comenzar el día, una nueva rutina, ir a surfear haya lo que haya. Decidí desistir en el intento de ir al gimnasio y sustituir ese gasto por gasolina para ir a la playa. Cambio local cargado de alientos por naturaleza cargada de salitre y frescor, máquinas y ruidos por elementos puros y sensaciones. Poleas por agua. Suelo por mar. Natura

9:00 am
Por suerte, hay olas y sin viento. Camino por la arena hasta estar en frente del pico que más me gusta. El bienestar hace que, por suerte, disfrute de como cada grano de arena masajea mi planta del pie. Allí, los dos solos. El mar y yo. Nadie más. Sonrío al bailar con unas cuantas olas, me río con otras que me tiran.... y salgo.

10:am
Con la sensación de tener el día hecho, con las pilas cargadas para inventarme un día nuevo... me dirijo al coche, pero no sin antes hacer una pequeña paradita. Una pequeña laguna con agua totalmente cristalina y calmada me invitaba a sumergirme en ella

(escúchala mientras sigues leyendo)


Rompo, muy despacio, ese suave cristal de agua templada, virgen.
Acaricio, muy despacio, el agua, por arriba, por abajo. Con las yemas de los dedos intentando sentir todo remolino milimétrico que producía mi movimiento, despacio. Me tumbo amantándome con la superficie del agua. Boca arriba, mirando el cielo azul, sintiendo la temperatura...despacio. Haciendo el muerto, sintiéndome más vivo que nunca. Despacio.

Empiezo a relajar todos los músculos del cuerpo. Que no se me escape ni uno. Desde las cejas a los hombros. Desde las manos a los pies, desde el cuello a las pestañas.

Me mimeticé de tal forma con el agua, con su temperatura, con el momento... que sin dudarlo me quité el traje de neopreno. Con movimientos suaves para no romper la magia. Poco a poco, sin prácticamente abrir los ojos. Despacio.

Completamente desnudo, en cueros, como mamá me trajo al mundo. Mamá; agua; aire; yo; agua; infinito; nada; cielo; agua. Mucho más que palabras. En su sentido más intenso. Las palabras comenzaron a desaparecer del pensamiento, despacio. Hasta que el pensamiento calla.

Boca arriba, comencé a relajarme más y más. Ni una sola célula de mi cuerpo trabajaba. Todas dormían. La respiración cada vez más lenta. Cada vez flotaba menos. Como si la naturaleza me quisiese engullir y yo estuviese de acuerdo. Sonriendo. Los tres palmos de profundidad permitieron que entrase en contacto con la arena, muy suavemente... despacio. Escuchaba como mi respiración iba cada vez más lenta, cada vez hundiéndome más y más. El agua llegó a los oídos, escucho agua, llegó a los ojos... y me quedaron fuera del agua, únicamente, los orificios de la nariz .
Era como respirar debajo del agua. Era no, respiraba debajo del agua. Cada vez escuchaba menos la respiración, cada vez menos aire. Hasta casi dejar de necesitarlo, o dejar de escuchar..

No escuchaba silencio, no porque no lo hubiera, sino porque no escuchaba
No veía negro porque tuviera los ojos cerrados, sino porque dejé de mirar.
El aire, puro, se convirtió prácticamente innecesario.
No notaba frío o calor, porque no notaba.
No estaba feliz ni triste, porque no estaba. No era.
Dejé de estar. Allí.
No sé a dónde, pero a algún sitio fui. Fuera de ese cuerpo.
No sé a cuándo.
No sé en dónde.
Pero estaba tan claro... tan fácil... tan sencillo...
Solo había que dejarse arrastrar por el momento.

Como antes de nacer

No era humano. No sé si era. Pero me sentía célula.
No sé si pasaron segundos, minutos o horas...
Dejé de existir como humano para ser animal. Ser agua

PAZ ABSOLUTA
..........

Después de ese viaje, a medida que me iba haciendo dueño de mi cuerpo, notaba como si tuviera que vestirme mi propio cuerpo para comenzar a ser dueño de él de nuevo. Primero me vestí un brazo, notando como cada célula nerviosa iba cobrando vida, después otro brazo, me fui embutiendo en el tronco y por último las piernas. Cuando llegué a notar los dedos de los pies ya estaban desperezándose todas las células nerviosas del cuerpo como si despertaran por primera vez. Bostezando sonrisas.

Pensaba que posiblemente habría vivido uno de los momentos más especiales y agradablemente raros de toda mi vida.
A medida que comenzaba a moverme, despacio, a abrir los ojos, levantarme, a gobernar las extremidades como si fueran nuevas, como recién nacido, a caminar... me iba humanizando. Hasta ser consciente de que posiblemente podría haber estado casi una hora en el vientre materno. Hasta darme cuenta de que no me importó absolutamente nada si había alguien mirando o no. Me entró la risa. Me "reseteé" en mi mundo sin pensar si quiera en que podía haber alguien más.

Si hay vida, muerte y otro estado más, algo más intermedio, yo estuve cerca, o, por lo menos, esa fue la sensación. Y lo que importa, son las sensaciones. Nada más.

"Antes muerto que sin vida"

Rubén P

3 comentarios:

Anónimo dijo...

tu que es lo que fumas ??

kukurusta dijo...

:) felicidades

Chiara dijo...

Que bo o que escribistes. Sona autentico. Felicidades polo que viviches :).